Expandiendo la red de sensores antárticos, logística extrema en el techo del continente
El Instituto Antártico Chileno (INACH) inició una de las fases más desafiantes de la Expedición Científica Antártica (ECA 62) la instalación de estaciones multiparamétricas en el monte Vinson, a 4.850 metros de altura. Esta cumbre, la más elevada del continente, se transformará en un punto estratégico para estudiar el comportamiento atmosférico y el permafrost en el interior profundo de la Antártica.
Hasta ahora, la mayor parte del trabajo científico chileno se desarrollaba en la península Antártica. Sin embargo, la urgencia de comprender los efectos del cambio climático ha impulsado la ampliación de operaciones hacia el «plateau», el vasto territorio continental. Este avance se apoya en la presencia estable que Chile mantiene desde 2014 en Glaciar Unión.
Expandiendo la red de sensores antárticos
El director del INACH, Gino Casassa, destaca que el ascenso al Vinson representa un nuevo paso en la ampliación de la red de monitoreo, hasta ahora desplegada entre isla Rey Jorge y Glaciar Unión.
El proyecto que es parte del programa Red de Sensores Observatorio Antártico del Cambio Climático, busca completar 18 estaciones operativas en el continente. En esta campaña se instalarán dos puntos clave: una estación a 2.400 metros y otra en la cumbre, equipada con tecnología especializada de la Universidad de Alaska para medir permafrost y parámetros meteorológicos.
La expedición enfrenta un desafío logístico mayor: trasladar una tonelada de carga mediante trineos y mochilas en una ruta técnica desde Low Camp a High Camp, superando 1.000 metros de desnivel y condiciones atmosféricas altamente variables. No existen instalaciones permanentes en la zona, por lo que cada maniobra depende del clima y de una ventana operativa de solo nueve días.
El profesional a cargo, Bastián Oyarce, advierte que se trata de un entorno con posibles microclimas y cambios bruscos de temperatura. La instalación final en la cumbre tomará un día completo y requerirá que el equipo pernocte a gran altitud para verificar la transmisión de datos.
La operación cuenta con apoyo del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y la DGAC, reforzando el compromiso del país con la observación científica en uno de los entornos más remotos y extremos del planeta.











