Lo mejor del mundo – en mi humilde opinión- es disfrutar de un buen café por la mañana

El café, es una de las bebidas más consumidas en el mundo y tiene sus raíces en las tierras altas de Etiopía, donde, según la leyenda, un pastor llamado Kaldi descubrió sus efectos energizantes al observar el comportamiento animado de sus cabras tras masticar los frutos de un arbusto silvestre.

Desde allí, su cultivo y consumo se expandieron a la Península Arábiga en el siglo XV, donde los granos se tostaban y molían para preparar una infusión oscura y aromática.

En el siglo XVII, el café llegó a Europa y América, convirtiéndose en un símbolo de socialización y productividad, donde ciudades como Venecia, Londres y Viena adoptaron las primeras cafeterías, espacios que fomentaban el debate intelectual y el comercio.

En América en tanto, su cultivo se extendió en países como Brasil, Colombia y Centroamérica, regiones que hoy son líderes en producción mundial y a las que se ha sumado Perú con un producto de muy buena calidad según los entendidos.

El café de grano es valorado por su frescura y sabor complejo, se obtiene de las semillas del fruto del cafeto y en su proceso— desde la cosecha hasta el tostado— influye en notas florales, frutales o achocolatadas dependiendo de los suelos donde estén las plantaciones, notas que por cierto, son muy apreciadas por Baristas Profesionales.

Hoy, el café no solo es un ritual matutino, sino un producto cultural y económico global, que une tradiciones ancestrales con innovaciones modernas en la industria gastronómica.